viernes 5 de junio de 2009

Y LLEGARON LOS ANIVERSARIOS...


Hola Sergio. Hoy es 28 de Marzo de 2009. Ayer estuve en Gijón en una comida que organizó Manso en la Sidrería “La Montera Picona”. Tus amigos no faltaron a la cita. Ana y Mª Ángeles, Chusma, Cecilio, Andrés, José Luis, Maxi, Óscar, Cubi, Nacho, Manuel Ángel, Eladio, tu padre y yo. Después de comer nos regalaron una placa. Era la forma de convertir los buenos sentimientos en palabras duraderas, grabadas en metal, para que no se las pueda llevar el viento de nuestra Costa Asturiana, ese ventarrón que a veces sopla en tu playa de San Lorenzo o en Salinas. En esa placa dice lo siguiente: “En memoria de Sergio. Siempre estarás en nuestros corazones. Asturias 2009. Salud y República.” Amistad y política… Una combinación que siempre te gustó. Sin embargo, el destino no te permitió disfrutar de nuestros deseos para ti. Tu salud la derrochaste a borbotones y la Tercera República algún día llegará, pero tal vez no la veamos nosotros. Hay que seguir arando la tierra para las generaciones futuras…
Durante aquella comida en “La Montera Picona”, tus amigos empezaron a contar cantidad de anécdotas que cada uno vivió contigo. Me hizo mucha ilusión veros a todos. Me emocionó saber que vosotros también coleccionáis recuerdos de Sergio. Le habría encantado estar allí y compartir esos momentos. Aunque tú no estuviste si que estabas en cada uno de nuestros corazones. Te recordaban con una sonrisa y, a veces, ¿por qué no? con unas lagrimas. Comentaron la facilidad que tenías para leer un libro rápidamente o para abrir un informe. De una ojeada ya te aprendías el tema. Todos coincidimos en que fuiste muy bueno para los demás pero malo para. Te preocupaba más el bienestar ajeno que el propio. También contaron cómo en una ocasión, cuando asististeis a un Congreso con las correspondientes dietas se te acabó el dinero el primer día. Hiciste lo de siempre, tu especialidad, la marca de la casa: invitar a todo quisqui. Cada compañero de sindicato era tu amigo y nada te hacía más ilusión que poder agasajar a cualquiera de esos “amigos”. También contaron cómo, hace muchos años, sin avisarme, te fuiste con lo puesto a Lugo, con unos compañeros. Por la mañana me llamaste para decirme que estabas en aquella ciudad. No me lo podía creer. Contaron que invitaste a comer y cuando se te acabó el dinero no tenías hambre pues no querías que te invitaran, eras un caso. También dijeron que la última vez que fuiste como delegado al congreso de UGT en Madrid te pidieron que no montaras una de las tuyas. Te conocían. Cuando llegó la hora de votar al secretario general del sindicato, tú estabas sentado en las escaleras, en un pasillo. Cuando desde la mesa preguntaron por los votos en contra sólo se levantó una mano en el Congreso. Por si no te veían, te pusiste en pie diciendo que eras tú quien votaba en contra. Sergio Manuel González Rendueles, el gijonés hijo de Manolo y de Mari, fue el único que votó en contra de la gestión de Cándido Méndez. Cuando el recién elegido secretario general salió por donde tú estabas le saludaste y le repetiste que fuiste tú quien le había votado en contra. Creo que algún compañero tenía ganas de afogarte. El único delegado que votó en contra de la gestión de Cándido Méndez. Siempre fuiste un rompehuevos.
Por cierto, este año 2009, en el congreso de UGT, también con la presencia de Cándido Méndez, pasaron unos vídeos de los delegados que habíais fallecido en estos últimos cuatro años. No sé si voy a poder conseguir el video…
Tras recordar algunas de tus hazañas sindicales y anécdotas de tu vida, fuimos a rematar la faena y tomamos unos culines en la Sidrería Puerto Tarna. Aquel era uno de tus refugios preferidos. En Puerto Tarna solías pasar muy buenos ratos tomando sidra, comiendo y jugando a las cartas con tu amigo Andrés. Allí ganasteis varios trofeos muy guapos que adornan nuestra casa.
Firmado:
Ana Isabel Cámara.

jueves 19 de febrero de 2009

!FELIZ CUMPLEAÑOS, ANA!



¡Tranquilo, Sergio! Nosotros nos encargamos. Ya sabemos que hoy es el cumpleaños de tu compañera, tu Ana, nuestra Ana… No va a estar sola. Vuestros amigos y familiares la van a acompañar en su día. Por supuesto que a lo largo de toda esta jornada, tu recuerdo también va a estar presente en su corazón. Va a ser su primer cumpleaños sin ti desde que os conocísteis hace más de 30 años. ¿Qué le habrías regalado? ¿Qué le habrías dicho? ¿Dónde os habríais ido a celebrarlo? El destino nos robó la respuesta a esas y a otras muchas preguntas.
Tú tranquilo, Sergio, nosotros nos encargamos…

video

domingo 2 de noviembre de 2008

Primer "Palpitant" sin Sergio


Empezamos a tener unas edades peligrosas. Es lo que pasa por cumplir años... Desde comienzos de los 80, los Palpitant Burning se reúnen para rendir culto a la Amistad. Con ventitantos, no hay tiempo para hacer planes, hay que vivir rápido. Con treintaytantos el espíritu se sosiega y ya de cuarentones hay que pensar en el colesterol, el sobrepeso y el plan de pensiones... Un célebre miembro de la cuadrilla escribió en 1999 un cuento titulado "Cena Guarra" en el que describía cómo debía ser el funeral de quien abandonase primero este valle de lágrimas, mujeres y kalimotxo. El puñetero aprendiz de escritor se puso a sí mismo como muerto en el entierro y después tocó madera. En el relato aparecían los principales miembros de la cuadrilla. Sólo faltaba Sergio. Un error fatal, dado que el asturianu se acabó convirtiendo en elemento clave de la Anual Cena Guarra. El 12 de Abril de 2008, el corazón de Sergio se paró. El cuentista se equivocó: él no iba a ser el primero en morir...El 25 de Octubre de 2008, la Cena Guarra se transformó en Comida de Homenaje. Los mismos 9 amigos que acompañamos a Sergio en su última Fiesta Palpitant, nos volvimos a reunir en Villasana de Mena (Burgos). A los pies de un magnolio, fuimos derramando los culines de sidra que sobraron de cuatro botellas que nos bebimos a su salud. A Sergio le habrían parecido pocas, pero como él no pudo beber... Bebimos todos por él. Brindamos en su memoria, por su generosidad y amistad. El programa se cumplió a rajatabla: Manu llegó una hora más tarde tal y como estaba previsto. Tras la espicha de sidra en el improvisado chigre de los Cámara comimos en el Hostal Cadagua. Como era el día de la frustrada Consulta Soberanista de Ibarretxe no perdimos la ocasión de montar nuestro particular referendum: ¿Lechazo o chuletón de kilo y medio? La profesionalidad de las camareras nos hizo sonreir y dejar propina al pagar la cuenta. Sergio se lo pasó genial en la primera Cena Guarra a la que asistió su alma sin su cuerpo. Con su muerte, nuestro asturiano se quitó un gran peso de encima, pero a sus amigos nos dejó huérfanos. Era el más viejo de la cuadrilla, pero en cualquier chufla lograba transformarse en un niño juguetón. Se le echó de menos, sobre todo en la despedida. Nos separamos a la misma hora en que antes nos juntábamos, al caer la noche.

!Vuelve, Sergio! La Oscuridad nos empieza a dar miedo.

jueves 9 de octubre de 2008

ANA AÑORA A SERGIO EN SU CUMPLEAÑOS


Hola, Sergio. Hoy día 9 de octubre tú hubieras cumplido 53 años y estarías pensando que te quedaba menos para prejubilarte y poder realizar así tu mayor ilusión: ir a vivir a Canarias. He colocado fotos tuyas de distintos viajes a las Islas Afortunadas al lado de mi ordenador. Ahí te veo todos los dias y tú me saludas con cara de felicidad. En esas imágenes se te ve tranquilo y relajado. ¿Te acuerdas de la foto en el barco cuando te confundieron con el capitán? En todos los muchos viajes que hicimos a Canarias se dirigía a tí la gente en alemán y cuando les contestabas que eras español se te quedaban mirando... No entendían que tus ojos y tu aspecto fueran españoles. Te encantaba sacarles de su error. Tu isla preferida era La Palma, "La Isla bonita", donde el cielo por las noches tiene un azul guapísimo. En 3 ocasiones estuvimos allí. Siempre en el mismo sitio, Puerto Naos, y en el mismo hotel: el Meliá. Dejamos nuestra huella en aquel lugar: los libros que leimos los depositamos en la biblioteca del hotel. Por las noches nos gustaba sentarnos en una terraza para tomar unos cubatas de ron canario y contemplar un cielo plagado de estrellas y de un color azul especial, precioso... Sergio, volveré a La Palma, me tomaré un cubata de ron, miraré el cielo azul y ……....….

jueves 2 de octubre de 2008

UN RECUERDO "PALPITANT"


Antes de que Jose me llamara para decírmelo, recuerdo que siempre que me acordaba de Sergio se me dibujaba una sonrisa. Invariablemente, su evocación la relacionaba indisolublemente con su bonhomía y los muy buenos momentos de diversión y amistad compartidos con él.

Ahora el recuerdo ya no es tan agradable al principio. Es imposible no sentir dolor cuando sabes que no vas a poder volver a disfrutar de la compañía de un amigo tan especial. Pero, afortunadamente, siempre acaban por consolidarse en el recuerdo aquellas imágenes que perfilan la personalidad de un ser que ha pasado por nuestras vidas haciendo que éstas sean mejores.

Sé que no tengo una visión completa del cuadro y que juego con ventaja. No conocí al Sergio esposo, ni al Sergio padre, ni al Sergio compañero de trabajo, ni a muchas de las versiones de Sergio que ha habido.
Puedo imaginarme que en esos otros ambientes cotidianos, alguna vez Sergio sería injusto, egoísta o interesado. Todos lo somos.

Sólo puedo hablar de cómo era siendo un Palpitant (www.palpitant.blogspot.com), esa extraña, inconexa, entrañable (y, contra toda lógica, duradera) reunión de amigos (reconozcámoslo, un poco infantiles) cuyo único propósito reconocido es pasárnoslo bien durante unas horas, en base a sumergirnos en un microcosmos ensoñador altamente sospechoso (¿como interpretar si no esa obsesión por recordar siempre el chiste torero de Juan o el día que Miguel Ángel desplazó “a huevo” un coche?).

Cuando estaba con nosotros, el adjetivo que mejor le cuadraba a Sergio era el de “generoso”.

Y no me refiero únicamente a lo más obvio: era imposible evitar (incluso para uno de Portugalete) que pagara siempre la primera ronda; y muy difícil, evitar que pagara las siguientes.

Me refiero también a otros sorbos de generosidad.
Por ejemplo, siendo, como era, una persona con un gran ingenio y sentido del humor, era tan generoso que, se echaba a un lado voluntariamente, y dejaba libre el escenario para que los (presuntamente) ingeniosos oficiales tuviéramos nuestros cinco minutos de aplausos.

No sólo eso, Sergio era generoso celebrando cada ocurrencia ajena. Te hacía sentir que eras el colmo de ingenio y de la ocurrencia, y todo ello destilando sinceridad; de manera natural, y sin imposturas.

Sergio era generoso celebrando la amistad. Haciéndote sentir expresamente lo que disfrutaba en nuestra compañía. Siempre atento a ver si necesitabas algo o si podía apoyar en algo. Siempre ofreciéndose para ayudar fuera cual fuera el problema que se planteara.

Resulta curioso que siendo un palpitant sobrevenido (buena parte de los recuerdos comunes del pasado no le tenían como protagonista), casi hubiera adquirido la categoría de icono del grupo.

Y es que todos nos sentíamos más arropados con él; a la manera de un hermano mayor sobreprotector, y no sólo por su físico bello e imponente (trasgresión: hubiera arrasado en el ambiente “oso” de Chueca ).
Reconozco que hasta que no le veía y me fundía en un abrazo con él, no cobraba completa constancia de que los Palpitant se reunían de nuevo; de que empezaba el espectáculo.

Sergio era, además, generoso ante la crítica. Defendía sus ideas sin imposiciones y en tono amable y paciente escuchaba cualquier opinión aunque algunas fueran tan peregrinas y provocadoras como las emitidas por gente como yo.

Era generoso, igualmente, siendo amable y paciente depositario de esas confidencias (algunas casi inconfesables) habituales que, alentadas por el peso del discurrir del día (y del alcohol), se van sedimentando a media tarde de cada reunión Palpitant, abriéndose paso entre toneladas de sentimentalismo (y, que coño, de auténtica grandeza de corazón).

Fue generoso, incluso, siendo un eslabón fundamental (Jose, por medio) a la hora de reconducir el camino equivocado (“moríamos de éxito”) que habían tomado nuestra reuniones: de una primaria celebración de la amistad más simple habíamos pasado (ningún culpable, que quede claro) a macroeventos regidos por gente que no era capaz de evocar ningún verano en Villasana.

En fin, era generoso siempre, para todo y para todos.
Quiero que se me crea cuando digo que no he conocido nadie así de noble.

Hace mucho que le adelanté a Jose que quería escribir unas breves líneas sobre nuestro amigo. La verdad es que pensé que me resultaría más fácil cumplir la promesa.
Con independencia de mejores o peores habilidades literarias, cuando en diversas ocasiones me he puesto a la tarea de ordenar sentimientos siempre he acabado abandonando porque me daba cuenta de que no iba a acercarme siquiera a ser capaz de trasladar al papel algunas de las emociones que Sergio dejó en mí (en nosotros).

Obviamente, se que ahora tampoco lo he logrado, pero, al conocer que los Palpitant vamos a volver a reunirnos en un par de semanas, he querido que las personas más cercanas a él (pienso, sobretodo, en Ana y Virginia - de las que Sergio siempre presumía) cuenten también con una voz que recoja (al menos, en parte) nuestro emocionado recuerdo y nuestro incondicional cariño hacia él.

Dentro de unos días vamos a brindar en Villasana por Sergio y su memoria.
Ya adelanto cuales serán mis palabras: “Gracias, Sergio, por habernos elegido como amigos”.


Alberto
(Portugalete, 02-10-08)


P.D.: Después de releer el texto creo que a Sergio no le habría gustado del todo; que le habría parecido demasiado formal y que echaría a faltar algo del espíritu “palpitant”. No sé.
Quizá si cambiamos el titular…
“Ni ruso ni maricón: ¡¡¡Sergei forever¡¡¡”. ¿Qué tal esto, Sergio?.

miércoles 6 de agosto de 2008

DESDE CANTABRIA, ARTURO GONZÁLEZ MOTA


El pasado día 12 de abril falleció en Avilés un compañero entrañable, Sergio
González Rendueles. En él he tenido siempre un referente de ayuda, colaboración y apoyo incondicional, pero me consta que todos los que llamaron a su puerta y le tendieron la mano, encontraron siempre la de Sergio al otro lado.
Sergio, militante ugetista desde hace más de treinta años, era natural de Gijón, se incorporó al mundo laboral en Madrid, en el Banco Popular Español. Con esta empresa llegó trasladado a Aviles, donde residía en la actualidad. Ocupó cargos en la Federación desde su llegada, primero en FEBASO y después en FeS. Era miembro de la ejecutiva estatal de la sección sindical del Banco Popular Español y desde todas sus responsabilidades siempre fue generoso e hizo llegar su fuerza, su impulso, su conocimiento e influencia mucho más lejos de Asturias, allí donde un compañero le necesitaba y él podía ayudar. Quizás esa fuese la palabra que mejor le definiese, ayudar. No podía Sergio permanecer en silencio si sabía que en algún lugar se le necesitaba, allí siempre estaba su aliento, su mano tendida.
Quiero poner nombre a una de las ayudas a las que me refería. Fue hace unos ocho
años, yo me encontraba en Asturias preparando las elecciones sindicales de mi empresa, allí la FeS se volcó ayudándonos y Sergio fue el más especial y entregado colaborador, allanando dificultades y acompañando siempre sus gestiones y visitas de cuantos medios fuesen precisos
en cada ocasión. Cuando celebramos las elecciones, obteniendo representación por primera vez en Asturias, Sergio ya estaba preocupado para ver como me podía ayudar en la siguiente candidatura que tenía que conseguir, Galicia. Él sabía de nuestra debilidad en esa región, pero
además del desconocimiento de la zona, estaba la escasez de medios con los que contábamos, y allí estuvo su mano, la que nos acercó a los compañeros de la Federación en Galicia, la que puso a nuestra disposición los medios humanos de su propia sección sindical en la zona, sin la cual hubiese sido imposible que coronásemos con éxito nuestra acción sindical, llegando incluso Sergio a acompañarme a Galicia y visitar conmigo a los candidatos. Es frecuente para los que estamos en organizaciones sindicales, políticas y sociales encontrarnos con personas de una calidad humana y solidaria impresionante, pero cuando alguien se vuelca contigo de la forma que lo hizo Sergio, cuando recorrías kilómetros y kilómetros y te encontrabas siempre que la ayuda de Sergio había llegado antes, cuando tenías momentos de flaqueza y Sergio con unos “culines” de sidra y su gran humanidad los desvanecían, cuando sabías que no había mes que Sergio dejara de llamarte para saber de ti, es cuando te das cuenta de que se fue un compañero entrañable para muchos, pero a ti… te dejo un gran amigo.
Tenía solo 52 años y una vida sindical y política plena, por sus servicios, por su lealtad y entrega permanente a la causa de los trabajadores. Ahora nos deja el recuerdo, el ejemplo y el dolor por tan sensible perdida. Estoy seguro Sergio de que, incluso ahora, y por ayudar a los que nos vayamos incorporando en el tiempo, organizarás tú entorno, sindical y políticamente.
Hazme un sitio a tú lado y mientras llega el momento descansa en Paz amigo..

domingo 20 de julio de 2008

SERGIO Y EL SPORTING.

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Fue en 1982. España seguía estrenando democracia como quien saca zapatos nuevos a misa de domingo. Sergio, su padre Manolo y yo teníamos tres entradas para el fútbol. Jugaba el Sporting en el Molinón y no había nada mejor que hacer en el mundo que ir a ver un partido de los culomoyaos rojiblancos. El encuentro enfrentaba al Atlético de Madrid con aquel glorioso equipo que a punto estuvo de ganarle la Liga al Real Madrid. Fueron años inolvidables para la hinchada sportinguista. Gracias a Quini y a su herencia de recios hombres de fútbol y yogurines, el Gijón se codeaba con los mejores, les tuteaba y les daba un disgusto tras otro.
El partido lo ganamos 3-2. Las gradas del Molinón, llenas a reventar, se venían abajo. Fue un partidazo, oh. Qué bueno que yé este equipu, oh. Vamos a celebrarlo en los chigres de siempre. Sergio y Manolo me enseñaron cómo había que beber sidra para que no te hiciese daño. Decían que uno debía de comer para evitar los efectos secundarios del jugo de manzana fermentada. Yo no hice caso y pagué las consecuencias. Una década estuve sin probar ese néctar sagrado de las Tierras de Don Pelayo.
Pero en aquel partido había algo especial. José Luis Garci había escogido el choque para rodar escenas destinadas a la película que estaba haciendo. Se iba a llamar “Volver a Empezar”. Contaba la historia de un exiliado, Antonio Ferrándis, que volvía a España a rehacer su vida. Creo recordar que también trabajaba Encarna Paso y no faltaban dos secundarios de lujo: el injustamente olvidado José Bódalo y el gruñón de Agustín González. La película no debió salirle muy mal a Garci. Le acabaron dando en Hollywood el Óscar a la mejor película extranjera. El primer éxito importante a nivel internacional del cine español. 1982. Año de Mundial. Naranjito y Maradona en España. No recuerdo cuál de los dos rodaba mejor. Yo estaba allí. Gracias, Sergio. Me he pasado 26 años diciéndole a quien me quiera escuchar que yo gané un Óscar. Fui uno de los 40.000 figurantes de aquella escena.
(Gracias muy especiales a Alberto García Ochoa, de Portugalete, quien ha encontrado la foto que documenta esta entrada. Estos son los datos de esa instantánea histórica: "Gijón, 17 de abril de 1983. Redondo, Rivero, Maceda, Joaquín, Mesa, Jiménez (de pie) yAbel, Cundi, Ferrero, el cineasta José Luis Garci, Eloy y Esteban posan junto con la estatuilla del Óscar de Hollywood. Foto: Fundación Real Sporting de Gijón")